Comportamientos aberrantes, por Yurena González H.

"Lluvia horizontal", por Juan Yanes


Comportamientos aberrantes

Una parte de su trabajo consistía en programar las entrevistas y grabarlas; otra, en hacer conjeturas en el silencio de la oficina. Su mente había sido un tejido sano que contagió de un cáncer voraz y ágil. Y su mente se pudrió. Era necesario, inevitable. Tenía que pensar como aquellos animales, pero no transformarse en uno de ellos. Se lo decía a sí mismo a menudo. No mientras las amordazaba y mutilaba. Pero sí a menudo.

Que alguien me ayude

Mi cuerpo se llena de escamas y esta pecera se queda pequeña.

Yugular

Aquellos chicos desaparecieron en el bosque, así, sin más. Sobrecogidos y paralizados, decidimos escondernos en nuestras vidas. Después de aquello nos sacudiamos los recuerdos cuando nos alcanzaban. Lo sentía a menudo al pasar por allí: el acecho; algo, en el rabillo del ojo, se movía. Ahora les veo a menudo, de lejos. Nos miramos de la única forma en que podemos: en silencio. A mí también han dejado de buscarme.

El hombre torcido

De diversa y extraña tipología, aquel catálogo de especímenes era el más extraordinario que había tenido en sus manos. Era ciencia y horror a partes iguales: exámenes psiquiátricos, antecedentes, ... Descubrió, con cierta satisfacción, que sus intuiciones nunca le engañaron y que algunas personas estaban rotas por dentro; otras simplemente ya no eran personas. Y luego estaba esta nueva especie: él.

A costa de mi cara

Me despiertan mis propios gritos: las ratas han llegado al hueso. Estás en otro lugar mientras tengo estas horribles visiones de mis muertes. Puede que estés leyendo una historia sobre alguien que le cuenta al espejo sus pesadillas. Y su reflejo no se le parece.

Un gemelo en mi cabeza

Me come la cabeza como quiere. A veces son mis pensamientos, otras, mis emociones o respuestas a una pregunta trivial. Siempre de forma terrorífica, porque quiere hacer de mi vida un filme de serie B. Con sangre incluida, nunca la nuestra. Me agita como esas campanas de cristal con nieve dentro. Alojado en mi cerebro, soy lo único que ha conocido, soy lo único que le mantiene vivo.
¿Y si...?

Not the end, dear

Hay giros narrativos que el escritor no ve venir, ni por parte del narrador ni por la del protagonista. A veces estos ultimos tienen reuniones secretas en las que decretan una conspiración silenciosa. No tan inocente como la falta de colaboración. Va mas allá. La suplantación al 50% es un buen negocio cuando puedes renunciar a tramos de tu vida ficcional. El narrador, orgulloso de matar a su padre, olvida que no es el único hijo homicida.


No eran desinteresadas sus incansable jornadas de trabajo. Las horas, encorvado sobre textos antiguos, los largos días de viaje en el desierto, las semanas en países remotos,  incomunicado. Intentaba encontrar un camino. Una vía de vuelta a su mundo lleno de monstruos, cabezas de serpiente, hombres albinos, plantas gigantes. Era una Dorothy en medio de una océano de insectos inferiores. Sentía que se ahogaba cada década que pasaba aquí. Lo sabemos por sus diarios, que usamos para encontrarle bajo el mar de arena.

***
Yurena González Herrera 
(S/C de Tenerife, 1980). Historiadora, bibliotecaria y escritora.

Actualmente desarrolla un Proyecto de creación de Biblioteca de barrio en San Cristóbal de La Laguna. Se ha formado como Gestora Cultural de Programas y Espacios de Ocio y ha impartido talleres de creación literaria para jóvenes y adultos. Desempeña la Secretaría de la Sección de Literatura y Teatro del Ateneo de La Laguna.

Coorganizó los Encuentros de Escritoras de Microrrelatos en la Librería de Mujeres de Canarias y coorganiza en la actualidad la celebración de los Jueves Literarios.
Ha publicado en obras colectivas: Fricciones (Asoc. Irónica, Asoc. Beecham, 2007); Señales Mínimas (Ediciones Idea, El Corte Inglés, 2012), la trilogía de minitextos Somos Solidarios (Ediciones Idea, 2013) y Universo de Libros (Diversidad literaria, 2017).

Textos suyos han aparecido en revistas digitales de Hispanoamérica (Revista de Ficción Breve Plesiosaurio, Revista Cinosargo, Cita en las Diagonales) y España (El vagón de las artes, Nexo, Scribere).
Participó en el VII  Encuentro Internacional de Literatura 3 Orillas (2012); en el I Encuentro de la Joven Crítica Canaria (2013); en el I Simposio Canario de Minificción (2015) y en el I Encuentro de Escritores Félix Francisco Casanova (2016).

Su primera obra, "El diablo se esconde en los detalles", se publicó por la editorial Escritura entre las nubes en 2016. Actualmente se encuentra preparando su segundo libro.


Luis Ene

Julio Pomar


Luis Ene
Mil e uma Pequenas Histórias

999
Estava quase a chegar quando lhe ocorreu que talvez nunca chegasse realmente. Foi nesse momento que percebeu afinal que se está sempre em viagem.


175
Matou-se lentamente, muito lentamente, por isso, quando estava quase a chegar ao fim, teve que voltar ao início e matar-se de novo. Era um perfeccionista.


172
Os seus últimos pensamentos foram para a mulher e para os filhos. Depois disso nunca mais voltou a pensar. Desde então a vida tem-lhe corrido muito melhor.


677
Estou a atravessar um período muito difícil, disse-lhe ele, e ela olhou-o com ternura. Não sabia ainda que era sempre assim que ele se sentia.



905
Um homem desesperado escreveu uma história maravilhosa com uma porta aberta. Depois entrou na história e fechou a porta atrás dele.



*Porque queria parecer mais magro, certo homem passou a andar na companhia de gordos. E porque queria parecer mais inteligente, passou a andar na companhia de idiotas. Verdade seja dita as coisas não lhe correram bem: os gordos achavam-no idiota, e os idiotas achavam-no gordo.


Pertence ao livro: Às vezes acontece-me esquecer quem sou


Una y mil historias


99

Estaba a punto de llegar a casa cuando sintió que nunca iba a llegar realmente. Fue en ese momento que se dio cuenta que finalmente siempre se está de viaje.


175

Se mató lentamente, muy lentamente, por eso cuando estaba a punto de llegar al fin, tuvo que regresar al inicio y matarse de nuevo. Era un Perfeccionista.


172

Sus últimos pensamientos fueron para la mujer y para sus hijos. Después de decirlo nunca más volvió a pensar. Desde entonces la vida le ha fluido mucho mejor.


676

Estoy a travesando por un período muy difícil, le dice, y ella lo miró con ternura. No sabía todavía que él siempre se sentía así.

905
Un hombre desesperado escribió una historia maravillosa con una puerta abierta. Después entró en la historia y cerró la puerta tras él.


*Porque quería parecer más delgado, cierto hombre comenzó a frecuentar la compañía de los gordos. Y como quería parecer más inteligente, comenzó a buscar la compañía de idiotas. En verdad las cosas no se le dieron bien: los gordos pensaban que era idiota y los idiotas pensaban que era gordo.
* pertenece al libro Muchas veces me sucede olvidar quien soy

Traducción: Sergio Astorga






Luis Ene
Luis Nogueira firma como Luis Ene. Detesta escribir notas autobiográficas. Es licenciado en derecho. Reside en Faro, Portugal. Representante destacado de la micro ficción portuguesa.

http://luis-ene.blogspot.pt/




Gonçalo M. Tavares

                                                        Manuel Alvarez Bravo


Gonçalo M. Tavares

Short Movies

O Táxi

Uma mulher levanta o braço. Está no passeio. Não tem pressa, mas levanta o braço e acena com a mão. O táxi não pára.
A mulher veste calças elegantes, castanhas. Tem um lenço ao pescoço.
De novo, vemos a sua mão levantada a acenar. Outro táxi que não pára.
A mulher está sorrir. É bonita. Levanta o braço de novo. Estamos sempre a vê-la, a ver o seu entusiasmo sorridente. Mas não, de novo o táxi não pára. Também vazio, mas não pára.
O plano agora abre-se mais. Vemos a mulher, sim, as suas calças elegantes castanhas. E, junto aos seu pés, um corpo inerte; provavelmente morto.


O lixo

No lixo, procuram-se alimentos,
A mãe tem a ajuda da pequena filha.
Encontram um rádio e ficam contentes. E quem passa não percebe. Procuravam comida e aquilo, o que elas encontraram, não se come.
Mas o certo é que, como se levassem um banquete escondido debaixo da roupa, a mãe e a menina fugiram dali, muito rápido.


Aprender

Uma criança que ainda não sabe escrever diz que odeia os pais.
E quer escrever isso no papel: que odeia os pais.
Sabe algumas letras, mas ainda não sabe escrever. Pergunta à mãe como se escreve o nome dela e o do pai. A mãe diz-lhe, soletra, explica. Depois o menino pergunta como se escreve odeio-vos. A mãe hesita, mas depois soletra, explica, ajuda a desenhar as letras.

O cavalo

Um cavalo parado; presa a ele uma carroça parada. Na carroça, dois corpos com uma corda ao pescoço e mão amarradas atrás das costas. Estão mortos.
Voltamos ao cavalo. Está parado. Aguarda qualquer coisa. Uma ordem, talvez. Mas o cavalo não percebe nada. É muito estúpido.


Shorts Movies


El Taxi

Una mujer levanta el brazo. Está en la banqueta. No tiene prisa, mas levanta el brazo u hace una señal con la mano. El taxi no se detiene.
La mujer viste pantalones elegantes, cafés. Tienen una mascada en el cuello.
De nuevo vemos su mano levantada a señalar. Otro taxi que no se detiene.
La mujer sonríe. Es bonita. Levanta el brazo de nuevo. Estamos siempre a verla, a mirar su entusiasmo sonriente. Pero no, de nuevo el taxi no se detiene. También va vacío, pero no se detiene.
El plano se abre más ahora. Sí, vemos a la mujer, sus elegantes pantalones cafés. Y, junto a sus pies, un cuerpo inerte; probablemente muerto.



La basura

En la basura se buscan alimentos.
La mamá tiene ayuda de su pequeña hija.
Encuentran un radio y quedan contentas.  Quien pasa no se da cuenta. Buscaban comida y aquello, lo que ellas encontraron, no se come.
Pero lo cierto es que, como si llevaran un banquete escondido debajo de la ropa, la mamá e y la niña huyeron de allí muy rápido.



Aprender

Un niño que todavía no sabe escribir dice que odia a los padres.
Y quiere escribir eso en un papel: que odia a los papas.
Sabe algunas letras, pero todavía no sabe escribir. Pregunta a la mamá cómo se escribe el nombre de ella y del papá. La mamá le dice, deletrea, explica. Después el niño pregunta cómo se escribe los odio. La mamá vacila, pero después deletrea, explica, ayuda a dibujar las letras.



El caballo

Un caballo parado; preso a él una carroza parada. En la carroza, dos cuerpos con una cuerda al cuello y manos amarradas a la espalda. Están muertos.
Volvemos al caballo. Está parado. Aguarda alguna cosa.
Una orden, tal vez. Pero el caballo no entiende nada. Es muy estúpido.



Traducción: Sergio Astorga




Gonçalo M. Tavares nació en Luanda, Angola 1970. Desde 2001 publica en diferentes géneros literários. Ha sido traducido a más de 50 países. Premio José Saramago 2015.

Short Storis se publicó en 2011


Microrrelatos de Daniel Bernal Suárez


 
Foto: Juan Yanes

CRISIS DE REPUTACIÓN

Tiene que comprenderlo. Hoy en día cada uno de nosotros representa una marca personal. Debemos proyectar una imagen consistente con lo que ofrecemos. Vendemos nuestros conocimientos, nuestra experiencia. Hay que diferenciarse de la competencia para conquistar el mercado, pero sin originar aspavientos o escándalos. Por eso es tan importante cultivar una buena imagen y no dar lugar a equívocos. Así que, lamentándolo mucho, señor Lázaro, debo rechazar su solicitud para el puesto de trabajo. Tiene que comprenderlo. Buscamos frescura y usted aún arrastra ese olor a muerto. Permítame que le haga una recomendación: piénselo mucho antes de hacer un nuevo cambio de look entre vivo o muerto. De semejante crisis de reputación muy pocos se salvan.


DON NADIE

A los trece años sufrió las burlas de sus condiscípulos: replicó con el silencio. La turba de jóvenes murmuraba sobre sus incapacidades: él era el más lento y torpe en los ejercicios físicos, el más huraño y difícil de trato y, a pesar de que el único rasgo sobresaliente era su inteligencia, se veía entrecortada a menudo por una agresiva timidez que se interponía. Años más tarde recordó el denigrante mote con el que lo tildaban: era un don nadie. Esa fue la identidad que asumió cuando aquel rústico cíclope le inquirió su nombre.
Nadie, soy don Nadie, Polifemo – respondió Ulises.


SU RESTAURANTE DE REFERENCIA

En nuestras instalaciones podrá saciar su apetito con total tranquilidad. Ningún agente externo le vigilará ni incomodará su indomeñable fruición con preguntas inoportunas sobre la procedencia del manjar. Sorberá el líquido manantial de rojo purísimo. Paladeará la carne más fresca, seleccionada con rigurosos controles de calidad, higiene y hermosura. Visítenos. Abrimos de lunes a lunes, 24 horas al día. Nos apasiona nuestro trabajo, por eso aunamos calidad y entrega, profesionalidad y exquisita atención al cliente. No descuidamos a las víctimas. Únicamente ofrecemos individuos sanos y bellos. Porque nos gusta ser el restaurante caníbal de referencia.


LA CASA

En algún lugar de la casa hay un cadáver.  Usted intentará encontrarlo. Para ello explorará habitaciones caóticas, abrirá innumerables compuertas, sorteará obstáculos sin cuento. Pero el tiempo correrá en su contra. En algún lugar de la casa el cuerpo estará descomponiéndose y usted teme que no lo hallará nunca. La casa, de arquitectura insondable, tiene sus propias leyes. Hará frente a infatigables pasillos, áridas trampas y una manada de seres de conversación insulsa que aparecerán y desaparecerán en cuestión de instantes. Entonces pensará que la casa es un artilugio de solaz o de sufrimiento, pero impermeable a la comprensión. Urdida por una mente siniestra, la casa perdura en la eternidad. Tic tac, tic tac. Las ratas roerán los últimos huesos del cuerpo, y usted sabe que semejante demora en encontrarlo hará que se extingan las pistas del crimen. No tendrá al asesino, no descifrará la casa. Ha nacido aquí y aquí habrá de morir sin remedio. Un día, pasados muchos años, cruzará por casualidad una puerta. Se sentará, de modo inconsciente, sobre una silla. Sin fuerzas, sin rencor, sin dudas, exhalará su último suspiro. Y entonces habrá entendido todo. El cadáver del que le he hablado y que buscaba con denuedo en toda la casa era usted mismo.

«CUIDADO, HAY TIGRES»   

Los mapas, cuya cifra es el deseo, encierran entre trazos de montañas y ríos innumerables, enigmas, porciones variables de error, obstinadas reincidencias en el tormento. Nadie encuentra en el mapa el aguijón de avispa que nos picó en la infancia, la hermosura que nos sedujo y dejó una herida supurante en la segunda década de nuestra vida, los fracasos y denuedos que pueblan cada instante. Semejante acopio de informes volvería ilimitable la extensión de una urbe, su representación cartográfica. Al contemplar un mapa debiéramos adivinar entonces, y quizás como único rastro de nuestra biografía, entre los signos de calles populosas, justo enfrente de la entrada de nuestra casa, una advertencia que pudiera salvarnos de las fauces de las bestias que nuestro enemigo hubiera abandonado allí para nuestra perdición definitiva. Un simple cartel que dijera: «Cuidado, hay tigres».


AMOUR FOU

En el incendio me hice generoso. Las llamas me reclamaron y yo, insensible a los demás hasta ese momento, me entregué a su voracidad con alegría y complacencia. El fuego me poseyó apasionadamente.


ERROR DE NOVATO

Respire usted más despacio –le dije al fantasma–. Tenga en cuenta que siempre es difícil adaptarse a estas cosas.


MIEDO A LA LUZ

Mis zapatos tienen miedo a la luz. Cada vez que abro el armario y busco en los cajones inferiores, ellos se arremolinan contra las esquinas, buscando los resquicios de oscuridad. Debo introducir el brazo hasta el fondo, y escucho entonces sus diminutos gritos y protestas. Cuando alcanzo a coger algún par y los extraigo, sus cuerpecitos tiemblan. De poco valen mis palabras de consuelo. Los estertores continúan hasta pasadas unas horas. Terminan por agotarse y es en ese momento en que puedo caminar tranquilo, sin las constricciones y mordiscos continuos a mis pies. Ya no sé qué hacer con ellos. Tendré que llamar a un psicólogo.


Daniel Bernal Suárez (España,1984)

Poeta, narrador, crítico literario y gestor cultural. Ha cursado estudios de Ciencias Biológicas y Antropología Social y Cultural. Presidente de la sección de Literatura y Teatro del Ateneo de La Laguna. Ha recibido, entre otros, los premios de poesía Ciudad de Tacoronte (2008), Luis Feria (2011) y Pedro García Cabrera (2013). Ha publicado los poemarios Escolio con fuselaje estival (2011), Corporeidad (2012), Odiana (2014) y El tiempo de los lémures (2014).
Dirigió la revista literaria de creación y crítica La Salamandra Ebria. Sus poemas, microrrelatos y ensayos han aparecido en diversos medios. Su web es: danielbernalsuarez.com


 

Zulma Fraga: Los hijos no hablan


 
Foto: Juan Yanes
Los hijos no hablan

Ella es la mamá de la adolescente muerta. Violada y asesinada.
No somos amigas pero la conozco, mi hijo y la suya estaban en  el mismo curso y mi nena va también a esa escuela. Nos hemos visto en reuniones de padres, en los festejos escolares, nos cruzamos en el supermercado, en la farmacia; vivimos en el barrio, la ciudad es chica.
Me acerqué a ella después del horror, algo le dije, no sé muy bien qué, pero no he dejado de pensarla en estos meses, imagino cómo se siente, cómo será entrar al cuarto de la hija, ir sabiendo de a poco que faltaba a la escuela, que no estaba donde decía estar, que encontraron marihuana en su mochila; que tenía, poco más que niña, una vida sexual muy activa, que sus amigas la cubrían. Quizás, como el asesinato, todo esto le cayó encima de golpe o a lo mejor iba pensando, como yo, que hay un momento en que los hijos se transforman, no nos hablan, viven una vida de riesgo, propia y diferente de la nuestra.
Pensando como yo cuando veo en qué poco tiempo mi hijo ha pasado de ser ese niño risueño, alegre y bullicioso, a este que está en la casa como no estando, encerrado en su cuarto, que no me habla, que todavía, muy de vez en cuando, me abraza y me dice que me quiere. Ese desconocido que me dice que me quiere es el que la violó y la mató.

Historia como tantas

Se embarazó sobre el filo de los quince y no sabía de cuál de los pibes con los que solía cartonear, pero no le importó, porque vivía con su mamá, que  tenía como cinco o seis hijos y su hermana mayor que ya llevaba dos, y los cuidaban entre ellas. En verdad, estaba muy contenta porque por fin iba a tener algo propio, le puso un nombre que había oído por ahí y que le parecía que era fuerte, importante, como estaba segura de que iba a ser su hijo, que por suerte era varón, porque a los varones siempre les va mejor.
Kebin le puso. Cuando fue a anotarlo le preguntaron “¿b larga o v corta?” Ella no sabía, pero con b larga le pareció más importante.

Ahora vienen los pibes del barrio a buscarla y le dicen mataron al Kebin. Corre y allá en el baldío, con un tiro en la frente, está su hijo quinceañero, con ese nombre y tan muerto como el José, el Tito, el Orejas.




Eso, la vida

Tendrá, tal vez, ¿seis, siete años? Es oscura y feíta. Tiene un cráneo pequeño, la nariz y el mentón prominentes, un bellísimo pelo largo recogido en lo alto de la cabeza y cayendo luego hasta la mitad de la espalda en ondas suaves y brillantes. Tiene un vestido bonito.
Se sacude y grita un furioso AH AH AH. La mamá, con ella en brazos, se ubica en el primer asiento del colectivo, el papá al lado. La nena se agita y grita AH AH AH que a veces suena como ay ay ay. Pasa segundos en silencio y recomienza, o se mece y emite un aaaaa que es casi como canto.
El viaje es largo y los padres se turnan para sostenerla. Fuera de eso conversan, miran sus celulares, revisan juntos papeles, la vida de todos los días.


Subordinadas

La muchacha joven y morena que camina pasada la medianoche de un mes de julio helado, mientras cae una lluviecita que la va empapando y casi no siente, y hay bruma; que tiene un embarazo de cinco meses no querido, que está tan sola y se ve sin salidas, que entra en una de las pocas plazas de Buenos Aires todavía no cerradas; que se mece largamente y llora, que hacia la madrugada se cuelga de uno de esos travesaños de los columpios y pende en la neblina que se va espesando, dulce flor que la ciudad se traga.

Apagón y después


para el Tucu Gómez

Tarde a la noche se cortó la luz. La oscuridad y el calor agobiante cayeron sobre la gente, como una lona pesada.
Alguien canta. Es un murmullo, un tarareo suave, alguien prueba el sonido, la garganta. Una voz de hombre, bella, ronca, bien entonada, irrumpe entonces.
“Acaso te llamaras solamente María,/ no sé si eras el eco de una vieja canción,/ pero hace mucho mucho…”
Hay gente en las ventanas, los balcones, qué se puede hacer cuando se corta la luz y el calor es terrible.
Alguien se suma a la canción, y luego otras voces, viejas, jóvenes, varones y mujeres, más o menos entonados.
“…pero tus manos buenas retornaron presentes/para curar mi fiebre desteñida de amor./ María, en las sombras de mi pieza…”
Sentado es su balcón, con un vaso de whisky en la mano, quien empezó el canto es un hombre solo, muy viejo, casi ciego.


***

Zulma Fraga: nació en Realicó, La Pampa, pero vive y trabaja en Buenos Aires, Argentina.
Publicó Relatos del Piso 12, cuentos, Marginales, relatos breves, el músico y Angelita, novela; cuerpos en tránsito, poesía; Subirse al micro, microrrelatos.
Ha sido incluida en diferentes publicaciones del país y el extranjero y en las Antologías Relatos para Sallent, Sallent de Gállego, España. Grageas. Antología de 100 cuentos breves de todo el mundo, Buenos Aires, Argentina. Cielo de Relámpagos, antología de microficciones de autores latinoamericanos, Neuquén, Argentina. V y VI Encuentro Nacional de Narrativa, Bialet Massé, Córdoba, Argentina, 2009 y 2010, ¡Basta!, cien mujeres contra la violencia de género.
Ha participado en distintas actividades multimedia con poesía y narrativa y ha recibido premios por su obra en el país y el extranjero.       
Condujo desde 1996 hasta 2007 el programa radial Contextos y es codirectora de Editorial Piso12.



Adília Lopes

Paula Rego


O Decote Da Dama De Espadas


Adília Lopes



As duas irmãs e a puma
(fábula imitada da adivinha duas mães e duas filhas foram á missa com três mantilhas)


As duas irmãs passeavam ao domingo
pela avenida
com os seus dois melhores chapéus
que eram iguais e tinham duas plumas
quando lhes saltou e cima um puma
as duas irmãs como eram muito espertas
gritaram ao puma
coma as quatro plumas dos nossos dois chapéus
a ver se ele comia só a elas e aos chapéus
e se deixava as quatro plumas
mas o puma como era muito mau
começou por comer uma pluma de cada chapéu
a sobremesa estragou o apetite para o lanche,
disse o puma às duas irmãs
e as duas irmãs voltaram para casa
com os dois chapéus de duas plumas
sem duas plumas.





Os cães

A menina parecia-se com a vestal de uma estela funerária que há nessa cidade e que tem roupas, embora de pedra, finíssimas. Passava, pela mão de mãe, pela orla do terreiro, no ar denso de trovoada.
Esse terreiro onde se armavam as barracas da feira, agora deserto, varrido com ferocidade pelo vento, na hora nefasta do meio-dia, hora em que é perigoso passar debaixo de certas árvores ou contemplar as fontes, tem apenas alguns troncos coco ossos de que brotam cotos carecas.
Dos arredores vinham um cheiro acre a queimadas que invadia as casas de mistura com as películas de cinza como si um grande fogo de aqueles que abatem uma a uma as árvores) rondasse a povoação.
Na areia eriçada e vermelha como pêlo, que as rajadas levantaram e atiravam para longe aos punhados, dos cães rodopiavam voltejando e esponjando-se, colados um ao outro, pardos e rafeiros.
Os granidos de um dos cães feriam o ar cinzento e abstruso como se lhe estivessem a fazer mal. Amenina, aflita, gritou à mãe:
- O outro vai matá-lo! 
Mas a mãe, embaraçada, calo-a:
-Não. É um cão e uma cadela. Não olhes para lá.
Então a menina tapou os ouvidos.





No more tears

Quantas vezes me fechei para chorar
na casa de banho de minha avó
lavava os olhos com shampo
depois acabaram os shampoos
que fazia arder os olhos
no more tears disse Jonshon & Jonshon
as mães são filhas das filhas
e as filhas são mães das mães
uma mãe lava a cabeça da outra
e todas têm cabeças de crianças loiras
para chorar não podemos usar mais shampoo
e eu gostava de chorar a fio
e chorava
sem um desgosto sem uma dor sem um lenço
sem uma lágrima
fechada à chave na casa de banho
de casa de minha avó
onde além de mim só estava eu
também me fechava na guarda-vestidos grande
mas um guarda-vestidos não se pode fechar por dentro
nunca ninguém viu um vestido a chorar.







El escote de la Dama de Espadas

Las dos hermanas y el puma
(Fabula imitada de la adivina de las dos madres y las dos hijas que fueron a misa con tres mantillas)

Las dos hermanas paseaban el domingo
Por la avenida
Con sus mejores sombreros
Que eran iguales y tenían dos plumas
Cuando les saltó encima el puma
Las dos hermanas como eran muy listas
Gritaron al puma
Come las cuatro plumas de nuestros dos sombreros
Para ver si él se comía a ellas o a los sombreros
Y dejaba las cuatro plumas
Pero el puma como era muy malo
Comenzó a comer una pluma de cada sombrero
El postre estropeo el apetito de la merienda,
Dice el puma a las dos hermanas
Y las dos hermanas regresaron a casa
Con los dos sombreros de dos plumas
Sin dos plumas.





Los perros

La niña se parecía a una virgen como esas estelas fúnebres que hay en la ciudad y que tienen ropas, aunque son de piedra, finísimas.
Pasaba, dela mano de su madre, por el margen del terreno, en el aire denso de la tormenta.
Ese terreno donde se armaban las tiendas de la feria, ahora desierto, barrido por la ferocidad del viento, en la hora nefasta del mediodía, hora en que es peligroso pasar debajo de ciertos árboles o contemplar las fuentes, tienen algunos troncos con cocos como huesos que brotan de mástiles calvos.
De los alrededores venia un olor acre, a quemado que invadía y se mezclaba en las casas como una película de ceniza, como si un incendio de aquellos que queman uno a uno los árboles, rondase la población.
En la arena erizada y bermeja como cabello, que las ráfagas levantaban y lanzaban lejos a puñados, dos perros giraban y giraban esponjándose, pegados el uno al otro, pardos y vulgares.
Los ladridos de uno de los perros herían el aire gris y profundo, como si le estuvieran a hacer daño.
La niña, afligida, le gritó a la mamá:
- ¡El otro lo va a matar! 
Pero la madre, embarazada, la calló.
Entonces la niña se tapó los oídos.





No more tears
Cuántas veces me encerré para llorar
En la casa de baño de mi abuela
Lavaba los ojos con shampo
Después acabaron los sampoos
Que hacían arder los ojos
No more tears dice Jonshon & jonshon
Las madres son hijas de las hijas
Y las hijas son madres de las madres
Una madre lava la cabeza a la otra
Y todas tienen cabezas de niñas rubias
Para llorar no podemos usar más shampoo
Y yo gusto llorar copiosamente
Y lloraba
Sin un disgusto sin un dolor y sin pañuelo
Sin una lagrima
Encerrada con llave en el baño
En la casa de mi abuela
Donde además de mi estaba yo
También me encerraba en el ropero grande
Pero en un ropero no se puede cerrar por dentro
Nunca nadie vio un vestido llorar.






Adília Lopes, pseudónimo literário de Maria José da Silva Viana Fidalgo de Oliveira, nasceu em Lisboa, em 1960. Frequentou a licenciatura em Física, na Universidade de Lisboa, que viria a abandonar quando já estava prestes a completá-la. Começa a publicar a sua poesia no Anuário de Poetas não Publicados da Assírio & Alvim, em 1984.
Adília Lopes, poetisa, cronista e tradutora, é o pseudónimo literário de Maria José da Silva Viana Fidalgo de Oliveira, nascida em Lisboa em 1960.
Tem vivido sempre na mesma casa, em Lisboa, habitada pela família da sua mãe desde 1916.
Adília Lopes está traduzida em castelhano, italiano, francês, inglês, servo-croata, alemão e holandês.
Adília Lopes é hoje uma das mais importantes poetisas portuguesas. Conduz a poesia para casos corriqueiros e situações quotidianas, tratadas com ironia, candura e crueza, inteligência e intencionalidade.